
18/10/2010
Lo verdaderamente importante, no es cuál es o será su potencial, sino que es un niño con derecho a una educación de calidad como cualquier otro.
El síndrome de Down siempre nos sorprende. Muchas veces nos encontramos ante niños que nos impresionan por las muchas destrezas que alcanzan, por su buen manejo del lenguaje y su buena interacción social, por su adecuación en los distintos contextos en los que participa y por su manera clara de expresarse.
Otras veces nos encontramos frente a niños con un menor nivel de desarrollo en sus competencias o con una menor capacidad de comunicación o una baja adecuación en los contextos en que se desenvuelve.
Esto nos remece y nos hace cuestionarnos lo que por tanto hemos luchado: la integración. Lo cierto es que no podemos conocer a priori el nivel de desarrollo que un niño con síndrome de Down alcanzará, solo debemos estar listos para dejarnos sorprender por él.
Lo verdaderamente importante, no es cuál es o será su potencial, sino que es un niño con derecho a una educación de calidad como cualquier otro, con derecho a pertenecer a un colegio de currículo regular, y también con derecho a que le demos las herramientas , el apoyo y las oportunidades, para que llegue a desarrollar sus capacidades y lo mejor de sí mismo .