Todos los alumnos tienen características determinadas, habilidades particulares, y un ritmo de aprendizaje propios de cada individuo.

El proceso de reflexión y análisis de lo que implica la diversidad y el respeto por la diferencia son una aproximación necesaria para entender y manejar la heterogeneidad que existe en cada individuo y en cada grupo.
Todos los alumnos que conforman un grupo dentro de una institución educativa, presentan unas características determinadas, poseen un potencial que podríamos llamar inteligencia, unas habilidades particulares, un ritmo y estilo de aprendizaje propios de cada individuo, y al mismo tiempo algunas necesidades específicas.
Esto traducido al salón de clase se ve representado en aquellos alumnos que leen con fluidez, sin embargo poseen una letra poco legible; algunos alumnos que aprenden fácilmente a restar y sumar y otros a los cuales le cuesta trabajo y por lo tanto se demoran más tiempo en manejarlo; algunos alumnos que responden con mayor facilidad a los estímulos visuales que auditivos, o lo contrario.
Es por esto que el papel del maestro no es nada sencillo. Requiere construir ambientes apropiados de aprendizaje para todos sus alumnos, empleando métodos didácticos que apunten a cubrir las diversas características del grupo en general y supone además el uso de diferentes recursos y materiales didácticos, favoreciendo así la participación de cada uno de los alumnos, a partir de sus propios potenciales, habilidades, ritmos y estilos de aprendizaje.
Cuando el maestro logra desarrollar una serie de estrategias pedagógicas y de interacción, teniendo en cuenta tanto fortalezas como necesidades de todos los alumnos, para que se dé el proceso de aprendizaje, estará respondiendo a la diversidad, a la heterogeneidad y fundamentalmente estará respetando realmente la diferencia.
Entonces así no tendremos que detenernos a pensar si éste niño presenta un déficit atencional, si otro presenta dificultades de aprendizaje, si aquel definitivamente no podrá rendir en el área de lectoescritura porque sus trazos no siguen la direccionalidad correcta. Esto no significa negar una serie de necesidades que pueda tener cualquier niño en un momento determinado, y por lo tanto requerir de una intervención terapéutica, pero sí implica encontrar un punto de equilibrio entre aquellas dificultades que pueden cubrirse a través de un acercamiento acertado del profesor hacia el alumno, y otras con las cuales sea necesario establecer un plan terapéutico específico, que finalmente tendrá como objetivo favorecer el desempeño del niño.
El maestro desarrolla su labor pedagógica a partir del conocimiento y manejo del currículo correspondiente al nivel en el cual se va a desempeñar; ese currículo comprende unas áreas determinadas y unos contenidos aplicables dentro de una metodología específica. Para cada área se plantean una serie de objetivos que permiten desarrollar los contenidos propuestos para el nivel, y el cumplimiento de estos se dá a través de una planeación de actividades, con el uso de diferentes recursos y la evaluación correspondiente.
Todos estos aspectos mencionados son los que determinan y orientan la labor del maestro en un nivel escolar particular. De esta manera cuando el maestro asume un grupo de alumnos, tiene claro “¿Qué va a enseñar?”. El “¿Cómo lo va a enseñar?” involucra, como ya se dijo, la planeación de actividades y recursos. Pero también implica que el maestro conozca a cada alumno desde sus habilidades y necesidades para que desarrolle estrategias acordes a la particularidad de sus alumnos, lo que dinamiza y flexibiliza la planeación.
En resumen, con lo anterior se plantea el contexto en el que se desarrolla el quehacer pedagógico del maestro. Asimismo se rescata lo que implica el cómo de su labor, con un grupo de alumnos “promedio”, por llamarlo de alguna manera.
Debemos tener en cuenta dos interrogantes:
A partir del conocimiento del alumno con síndrome de Down, el maestro podrá desarrollar los objetivos del nivel, haciéndose la siguiente pregunta:
¿Podrá el alumno manejar el objetivo igual, con las mismas actividades y el uso de los mismos recursos? Ejemplo: Tema: Figuras geométricas. El niño podrá identificarlas, colorearlas y nombrarlas.
¿Podrá el alumno manejar el objetivo igual, con actividades diferentes y un nivel de exigencia diferente? Ejemplo: Tema: Las vocales. Mientras el grupo aprenderá todas las vocales durante el semestre, el alumno con síndrome de Down únicamente aprenderá tres de ellas. La letra a utilizar será imprenta y en caso de reforzar a través de planas, sólo se exigirá la mitad de la hoja.
¿Podrá el alumno manejar el objetivo diferente, actividad diferente y recursos diferentes? Ejemplo: Clase de matemáticas. Tema para el grupo: Suma y resta. Adaptación: Trabajo de conjuntos.
Para finalizar, y siendo consecuentes con lo planteado anteriormente se puede decir que una Adaptación Curricular se refiere a la graduación o el ajuste de los objetivos del currículo, a partir del conocimiento del alumno. Estas adaptaciones son indispensables en el individuo con síndrome de Down para que se dé el proceso de integración como tal.
Si hablamos de integración y diversidad es importante resaltar que:
Fuente: Paso a Paso, http://www.pasoapaso.com.ve/